Santo Domingo, RD.- El departamento de Estudios Generales de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) realizó la conferencia “El coraje de Minerva Mirabal como ejemplo para la posteridad”, impartida por su hija, la filóloga y profesora Minou Tavárez Mirabal, cofundadora y directora del Museo de la Memoria Hermanas Mirabal.
La conferencia tuvo como objetivo fortalecer el papel de la mujer en la construcción de la democracia, dentro de la conmemoración del Mes Internacional de la Mujer y del centenario del nacimiento de Minerva Mirabal, celebrado el pasado 12 de marzo. La figura de Mirabal fue destacada como un referente clave de la resistencia política en la República Dominicana y como símbolo mundial en la lucha contra la violencia de género.
El encuentro inició con la presentación de un extracto del monólogo “Yo Soy Minerva”, de la autoría de la doctora Mu-Kien Sang Ben, subtitulado “Confesiones más allá de la vida y la muerte”, adaptado especialmente para la ocasión e interpretado por estudiantes de teatro.
Asimismo, tres estudiantes participaron con exposiciones en las que abordaron el concepto de democracia, resaltando su importancia para garantizar los derechos humanos, la igualdad y la participación ciudadana en la toma de decisiones dentro de la gobernanza.



La dirigente política y académica Minou Tavárez Mirabal reflexionó sobre el legado histórico y personal de su familia, en especial de su madre, Minerva Mirabal, y sus tías Patria Mirabal y María Teresa Mirabal, símbolos de la resistencia dominicana.
Tavárez Mirabal expresó la carga emocional que implica recordar a sus familiares. “Cada vez que llegan estas fechas, sobre todo los 25 de noviembre, o los días de los cumpleaños. Yo también tengo que, empezar como a preparar para hablar de mi mamá, de mi papá, que también es un héroe nacional… Y desde que estoy chiquita me ha tocado hablar de esos temas. Y no es fácil”.
La conferencista destacó el carácter universal de las hermanas Mirabal, señalando que su legado está reconocido internacionalmente cada 25 de noviembre, día que se conmemora la muerte de las hermanas y declarado por Naciones Unidas como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Tavárez Mirabal también habló sobre el peso emocional que conlleva representar esa memoria. “Me toca hablar por ahí por el mundo como dominicana, como latinoamericana, como mujer, como hija… eso es como una herida, de esas que no se acaban de cerrar nunca”.
En su relato, situó el origen familiar en el contexto histórico dominicano, destacando que su madre nació “en Ojo de Agua, en una zona rural en el medio del Cibao, con una gran tradición de patriotismo”, en una familia marcada por la resistencia a la ocupación extranjera, como la estadounidense de la República Dominicana, ocurrida entre el 1916 y 1924.
Narró, además, episodios de valentía en su linaje, como el de su bisabuela, quien apoyaba a guerrilleros que resistían la intervención. “lo que hacía era que lo que cocinaba… lo ponía en una paila (en su casa) atrás” para alimentarlos, acción que provocó represalias, incluyendo la quema de su vivienda.
La conferencista explicó también el significado de los nombres en su familia, cargados de simbolismo patriótico e internacionalista, y cómo estos reflejaban una conciencia política desde el hogar. Minou Tavárez Mirabal resaltó que el legado de las hermanas Mirabal no le pertenece solo a su familia, sino a toda la sociedad.
Asimismo, destacó que su impacto ha trascendido fronteras, recordando que en países lejanos como Nepal, Rusia, Chile o Argentina se reconoce la valentía de estas mujeres dominicanas. En ese sentido, concluyó que su lucha sigue vigente, ya que “tenemos derecho a ser lo que queremos ser”, y constituye un ejemplo de resistencia frente al conformismo que continúa inspirando a personas en todo el mundo.

Florilena Paredes, directora de Estudios Generales, destacó la profunda impresión que le causó, durante su primera visita al Museo Hermanas Mirabal, observar una pequeña escultura con el rostro de Minou Tavárez Mirabal, elaborada por su madre en la cárcel como símbolo de amor y recuerdo.
A partir de esa experiencia, señaló la importancia de que los estudiantes reciban una comprensión directa de la democracia, reconociendo que, aunque resulta sencillo representar a figuras históricas como Minerva Mirabal o repetir su historia, no lo es enfrentar la realidad que vivió Minou al quedar huérfana a los siete años. En ese sentido, subrayó el gran reto que ha asumido al convertirse en eco del legado de sus padres, manteniendo su valentía y compromiso, por lo que fue presentada como una digna continuadora de esa herencia histórica.




