Santo Domingo, R.D.- La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) presentó este miércoles los resultados de un estudio que muestra el estado actual y el desarrollo que por más de dos décadas ha experimentado la investigación científica dominicana. Este proyecto, financiado por el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondocyt), arroja que el país no solo ha aumentado en cantidad su talento humano y la ciencia que produce, también ha alcanzado calidad e impacto.
El “Informe Cienciométrico de la República Dominicana” analiza un periodo de 22 años, desde el 2003 hasta el 2024, y revela que el número de investigadores dominicanos pasó de 36 autores a 545 en este periodo, y el crecimiento de documentos científicos publicados en revistas indexadas se multiplicó por 20: pasó de 26 en 2003, a 537 en 2024.
En este tiempo, el país ha producido 4,138 documentos científicos. En un ejercicio comparativo que hace esta investigación, pues toma de referencia países con economías y sistemas científicos similares (Costa Rica, Panamá, Jamaica, Paraguay, Uruguay), la República Dominicana ha quedado muy por debajo de Costa Rica (21,783 documentos) o Uruguay (31,355). También muestra rezago en la cantidad de investigadores: mientras el promedio de autores únicos por cada 100 mil personas económicamente activas es 76 en estos países, la República Dominicana tiene apenas 10 autores.
Sin embargo, se muestra un perfil de publicación científica dominicana orientada hacia formatos de mayor visibilidad académica, incluso por encima de los países de referencia. República Dominicana registra un 79.6% de artículos originales, superando a Uruguay (75.1%) y Costa Rica (76.1%). Este tipo de documentos es el más valorado en la comunidad científica por su capacidad de generar conocimiento y recibir citas.
Asimismo, el país cuenta con una presencia de 43.5% en publicaciones del primer cuartil (Q1), que son los circuitos más exigentes del conocimiento científico. También presenta una de las proporciones más bajas de documentos no citables (6.5%), muy por debajo de Jamaica (23.1%) y también inferior a Costa Rica (8.4 %), Panamá (7.8%) y Paraguay (8.3%). Este comportamiento indica una menor producción de contenidos de bajo impacto y una mayor concentración en publicaciones relevantes.
En promedio, la producción dominicana es aproximadamente 20% más citada que la media global en sus respectivas disciplinas y el 87% de estos documentos generados desde República Dominicana son en inglés.


Al dar la bienvenida a este acto, el rector de la PUCMM, reverendo padre doctor Secilio Espinal, reconoció los avances en materia de financiamiento y relación estratégica entre el Estado, sector productivo y academia. En este sentido, abogó por que los indicadores de financiamiento continúen aumentando de manera sistemática, “y acorde a esos avances, para corresponder con la realidad social, económica, productiva y tecnológica en la República Dominicana”, apuntó Espinal.
Además, durante la presentación del proyecto, Martha Báez, directora de Investigación e Innovación de la PUCMM y autora principal de esta investigación, agregó que el conocimiento científico dominicano ha aumentado significativamente en cantidad y calidad, “pero aún no hemos logrado traducir los hallazgos que salen mayoritariamente de nuestras universidades en políticas públicas de bienestar”, advirtió.
Las principales áreas de producción científica en República Dominicana son cinco: medicina, ciencias sociales, ciencias agrícolas y biológicas, ingeniería, y bioquímica, genética y biología molecular. Cerca del 90% de producción en estas áreas prioritarias forman parte de proyectos de colaboración internacional y en términos generales, menos de un tercio de las investigaciones nacionales son lideradas por autores dominicanos. El dato coincide con que el 85% del financiamiento declarado en la ciencia dominicana proviene del extranjero.
Este patrón revela una inserción activa en redes globales de colaboración, pero también una dependencia estructural de recursos internacionales para sostener la actividad investigativa de alto nivel. El estudio advierte que este modelo dependiente, ha sido clave para alcanzar niveles de impacto comparables al promedio global, pero también ha limitado la consolidación de un liderazgo científico propio. “La colaboración internacional es importante, lo que tenemos que hacer como país es participar en esas redes con mayor liderazgo”, agregó Martha Báez.
Entre los retos identificados en materia de investigación se encuentra el financiamiento, que en República Dominicana tiene principalmente dos fuentes: el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondocyt) que otorga el Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyt) y fondos de cooperación internacional, principalmente proveniente de Estados Unidos y la Unión Europea.
Con un monto de 5,830 millones de pesos y 857 proyectos financiados, Fondocyt es el instrumento más amplio, sostenido y de mayor cobertura dentro del sistema nacional de ciencia y tecnología, que ha posibilitado dinamizar la producción científica, fortalecer capacidades institucionales y promover agendas de investigación. Sin embargo, la irregularidad de sus convocatorias y la volatilidad de los montos asignados son dos desafíos persistentes.
En el 2019 se destinó un monto de RD$744 millones desde Fondocyt; para 2022, el monto fue ligeramente menor (RD$676 millones), y en el 2024, se destinaron R$469 millones. “Mientras la economía dominicana ha mantenido una trayectoria de crecimiento, el principal instrumento de financiamiento científico ha retrocedido a niveles cercanos a los de una década atrás (RD$437 millones en 2014)”, indica la investigación.
El documento advierte que la “canasta básica científica”, es decir, reactivos, equipos especializados, licencias de software y servicios tecnológicos, se cotiza mayoritariamente en divisas extranjeras. En ese sentido, el estudio sugiere establecer un presupuesto del Fondocyt predecible y ajustada por inflación y costo de la actividad científica.
“La fragilidad de las trayectorias científicas, la dependencia de redes internacionales y la escasez de investigadores hacen que la continuidad del financiamiento sea fundamental para evitar la fragmentación del sistema y la pérdida de talento”, señala el “Informe Cienciométrico de la República Dominicana”, que precisamente ha sido financiado por Fondocyt.
Este trabajo tiene al doctor Víctor Bohórquez, como coinvestigador. El estudio cuenta con el apoyo técnico de SCImago Research Lab, un grupo internacional especializado en análisis de información científica que apoya la toma de decisiones estratégicas en el ámbito académico y de políticas públicas.
Esta investigación forma parte de la creación de un Observatorio Científico de la República Dominicana, cuya web especializada ya se encuentra disponible y tiene como propósito la actualización recurrente de la ciencia en el país. El link de acceso es https://observatoriocientificord.pucmm.edu.do/


El evento concluyó con un panel titulado “El futuro de la ciencia dominicana”, desde donde se analizó la evidencia mostrada en este estudio y el futuro del sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación Dominicano. Este panel estuvo integrado por Víctor Gómez Valenzuela, doctor en ciencias económicas; la doctora Aída Mencía Ripley, vicerrectora de Investigación e Innovación de la Universidad Iberoamericana (Unibe); el doctor Vladimir Figueroa Gutiérrez, director de Investigación del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU); Cristina Gómez Moya, profesora e investigadora en la Universidad Católica del Cibao (UCATECI) y el Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF). La moderación estuvo a cargo del doctor Víctor Bohorquez, coinvestigador de este proyecto, profesor e investigador de PUCMM.




