Los especialistas exhortaron a los estudiantes a reconocer las señales tempranas del estrés, evitar la autoexigencia desmedida y establecer metas realistas durante el proceso de tesis.
Santo Domingo, R.D.- La Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) realizó el conversatorio “La salud mental en el proceso de tesis”, espacio para reflexionar sobre el impacto emocional, cognitivo y físico que enfrentan los estudiantes durante esta etapa académica.
El panel estuvo integrado por la doctora Maricécili Mora Ramis, psicóloga clínica y de la salud; la doctora Pura Martínez, directora de la Escuela de Psicología de la PUCMM; y el doctor Luis Geraldino, médico psiquiatra. La actividad fue moderada por el abogado y docente Francisco Lapouble, socio de la firma de abogados LJM.
Los especialistas hablaron de la importancia de reconocer a tiempo las señales físicas y emocionales, como el cansancio extremo, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad o la ansiedad, y tomar acciones concretas antes de que el malestar se intensifique. Además, recomendaron a los estudiantes establecer metas realistas, dividir el trabajo en tareas pequeñas y alcanzables, y organizar el tiempo con equilibrio y respetar las horas de sueño.
También abordaron la importancia de buscar apoyo en su entorno cercano, conversar sobre cómo se sienten y, sobre todo, hacer uso de los servicios de orientación y acompañamiento psicológico que ofrece la universidad cuando sientan que no pueden manejar solos la presión académica. La PUCMM, a través del Departamento de Orientación, ofrece sesiones con psicólogos y salas de relajación que pueden ser reservadas a través de la web https://orientacion.pucmm.edu.do/.

El doctor Geraldino explicó cómo identificar el momento en que el estrés deja de ser normal y se convierte en patológico. “Cuando el estrés se comienza a convertir en un pensamiento constante que interfiere en cómo tú vas a tomar decisiones o cómo tú vas a funcionar en el día a día, cómo la tolerancia a la frustración cambia, cómo la impulsividad aumenta o cómo se alteran las relaciones interpersonales, ahí es donde comenzamos a ver que ese estrés es patológico”.
Indicó que no todas las personas reaccionan de la misma manera ante esta presión. “Hay quienes se ponen en estado de hipervigilancia y buscan la perfección constante, andan metidos en la biblioteca 24/7 y no duermen. Eso parece funcional, pero no lo es, porque después de un punto viene el colapso”.
Al mismo tiempo, señaló que en otros casos, el efecto es el contrario. “También, por ese estrés tan elevado, se entra en un punto donde literalmente se suelta todo, porque ya ‘no vale la pena’. Eso puede desembocar en un burnout, un síndrome de desgaste, que depende mucho del contexto personal, familiar y social del estudiante”.
El especialista subrayó que la presión que sienten los jóvenes hoy trasciende su entorno inmediato. “Esta generación está compitiendo no solamente con su ciudad, sino con el mundo, a veces por un trabajo, y sienten esa presión desde antes de salir de la universidad”.
Desde el punto de vista fisiológico, explicó cómo el estrés prolongado impacta el funcionamiento del cerebro y del cuerpo. “Se produce una acumulación de cortisol que es como un vaso que va llenándose lentamente. El hipotálamo, que trabaja con la memoria, comienza a afectarse y ya no retiene con la misma efectividad”.
“Cuando el cortisol está elevado, no solo hay alteraciones neurocognitivas, también inmunológicas. Por eso es tan común que en época de exámenes también aparezcan gripes y malestares físicos”.
Geraldino señaló que este desgaste es progresivo y muchas veces pasa desapercibido. “No es algo de un momento a otro; es crónico, acumulativo, y por eso no lo notamos hasta que llega el quiebre”.

La doctora Maricécili Mora abordó los patrones psicológicos que aparecen en esta etapa, y destacó la procrastinación que es el hábito de retrasar o posponer tareas importantes como una de las primeras señales. “Uno de los patrones que se refleja inmediatamente es la procrastinación y la paralización. Pero muchas veces llamamos procrastinar a lo que realmente es un intento de manejar nuestras emociones”.
Explicó que el proceso de tesis también implica el cierre de un ciclo vital. “Cuando llega la tesis, no solamente llega el estrés de entregarla, sino el final de un ciclo. Te vas de la universidad y eso se vive como un duelo que muchas veces no reconocemos”.
La doctora también se refirió a la presión familiar y social. “Yo les llamo la generación de los endeudados. No es una deuda de dinero, es la sensación de que no le puedo fallar a papi ni a mami. Y cuando entregas la tesis, lo primero que te preguntan es: ¿y ahora qué vas a hacer? Porque tomarte un descanso es impensable”.
La especialista describió también el fenómeno de la ‘prenostalgia’, donde los espacios cotidianos de la universidad adquieren un valor emocional inesperado. “Lo normal es maldecir la universidad, pero ese momento de prenostalgia convierte el puestecito donde te vendían el café, la matita que nunca mirabas, el aire del lugar que te ha acogido durante tantos años, en un punto edulcorado de melancolía que lo hace muchísimo más bonito”, explicó Mora.

La doctora Pura Martínez destacó las herramientas institucionales que la universidad pone a disposición de los estudiantes. “Tenemos un Departamento de Orientación con citas especializadas para estos momentos, y orientadores y psicólogos que de manera gratuita pueden ayudarnos a transitar este proceso”.
También mencionó la existencia de un espacio físico destinado a la relajación. “Dentro del departamento de orientación y salud hay una sala de relajación que pueden reservar. Está en la Casita del Estudiante. Por el Oriblog, usted reserva de 15 a 20 minutos para descomprimirse”.
Martínez exhortó a los estudiantes a utilizar estos recursos. “Las emociones van a llegar y hay que aprender a transitarlas. Usar los recursos que la universidad nos ofrece es parte de transitar este camino”.

Los especialistas exhortaron a los estudiantes a reconocer las señales tempranas del estrés, evitar la autoexigencia desmedida y establecer metas realistas durante el proceso de tesis. “Hay que comprender que la procrastinación muchas veces es un intento fallido de regular emociones y que el descanso no es pérdida de tiempo, sino una necesidad biológica y psicológica para mantener la memoria, la concentración y la estabilidad emocional”.
Asimismo, invitaron a organizar el tiempo con equilibrio, respetar las horas de sueño, apoyarse en su entorno cercano y, sobre todo, hacer uso de los recursos de orientación y acompañamiento que ofrece la universidad. En la actividad estuvieron presentes estudiantes de Psicología y Derecho, psicólogos y autoridades universitarias.




