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PUCMM gana primer lugar en la IV Contienda de Arbitraje Internacional en Perú

Santo Domingo, RD.- Un equipo de estudiantes de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) obtuvo el primer lugar en la IV Contienda de Arbitraje Internacional (CIACBLP-UDEP 2026), celebrada del 14 al 18 de julio en la Universidad de Piura, en Lima, Perú. Esta cuarta edición de la competencia fue dedicada a las controversias del derecho marítimo, ámbito altamente especializado y esencial en el comercio internacional.

El equipo ganador estuvo integrado por las estudiantes Genny Dicent, Keysi Villa, Laura Naut y Mia Bachá, quienes sobresalieron entre 13 delegaciones participantes. Además del campeonato por equipos, Genny Dicent recibió el reconocimiento como mejor oradora de la parte demandante y Keysi Villa fue distinguida como mejor oradora de la parte demandada, los máximos honores individuales de la competencia.

Asimismo, Laura Naut y Mia Bachá fueron finalistas en la categoría de mejores oradoras en sus respectivos roles. En esta edición, el caso abordó una controversia de derecho marítimo, lo que representó un importante desafío jurídico para los equipos participantes.

La Contienda de Arbitraje Internacional está dirigida a estudiantes de Derecho que ponen en práctica la teoría aprendida en las aulas, y viven la experiencia de la competencia de arbitraje, la cual simula un caso real, el trabajo en equipo, sus conflictos internos, el debate, la búsqueda de soluciones, la presión del tiempo y la exigencia de los árbitros.

La competencia es impulsada desde el 2023 por el Centro Internacional de Arbitraje – Cámara de Bélgica y Luxemburgo en el Perú (CIACBLP) y la Universidad de Piura (UDEP). Este año participaron universidades de Perú y la PUCMM, de República Dominicana.

El profesor de la Escuela de Derecho de la PUCMM, Lucas Guzmán, quien acompañó al equipo durante la competencia, destacó que una de las particularidades de la competencia es el anonimato con el que se desarrollan las rondas. “Durante las rondas, desconocíamos las universidades con las que competíamos, y viceversa. Las instituciones participantes se revelaban únicamente si finalizaban en los puestos más altos de la competencia”.

Guzmán explicó que el éxito alcanzado fue el resultado de un proceso de preparación exigente que se extendió durante varios meses. “Muchos meses de preparación intensa, especialmente en las noches y fines de semana, combinada con los compromisos laborales y académicos de rutina, fue lo que hizo posible este logro”.

La estudiante Genny Dicent explicó que el caso analizado se centró en una controversia derivada de un contrato de fletamento por tiempo bajo el formulario NYPE 2015, que involucró aspectos complejos de arbitraje comercial internacional y derecho marítimo inglés. "En el fondo, trabajamos figuras propias del derecho marítimo inglés: el régimen de off-hire o fuera de contrato y la obligación del armador de proveer un buque en estado de navegabilidad bajo las Reglas de La Haya-Visby. Fue una controversia que nos obligó a ver figuras muy específicas dentro del arbitraje comercial internacional y del derecho marítimo", agregó la estudiante.

Keysi Villa aseguró que el mayor desafío no fue únicamente jurídico, sino también emocional."El reto más grande no fue académico, sino emocional. Por más que estudiáramos, por más que domináramos la teoría y los precedentes, había un enemigo silencioso al que teníamos que enfrentarnos en cada audiencia: la ansiedad".

“Sentimos ansiedad, estrés, y miedo, pero confiamos en Dios y creemos que todo fue gracias a Él, que envió a las personas correctas para guiarnos, enseñarnos y permitirnos aprender sobre áreas que eran completamente nuevas para nosotras y que despertaron un gran interés en cada una”.

Mia Bachá destacó que la fortaleza del equipo estuvo en el trabajo colaborativo y la confianza mutua desarrollada durante el proceso de preparación. “Aprendimos a debatir sin competir entre nosotras. A cuestionar una idea sin cuestionar a la persona que la proponía. A entender que los mejores argumentos no tenían dueña; pertenecían al equipo”.

Laura Naut resaltó el respaldo recibido por parte de los mentores, familiares y amigos, quienes acompañaron al equipo durante todo el proceso de preparación. "Ellos nos enseñaron que esta competencia busca formar abogados íntegros, rigurosos, humildes y capaces de trabajar por algo más grande que sí mismos. Por eso, si hoy miramos esta experiencia con orgullo, es porque nunca caminamos solas".

Las estudiantes coincidieron en que el mayor aprendizaje trascendió los reconocimientos obtenidos. “Al final comprendimos que el mayor logro de esta experiencia no fue un reconocimiento, una ronda ganada o un premio. Fue descubrir que, mientras nos preparábamos para defender un caso, también estábamos aprendiendo a sostenernos unas a otras”.

Las integrantes del equipo afirmaron que la experiencia fortaleció su formación profesional y les permitió comprender la dimensión del arbitraje internacional como mecanismo de solución de controversias. Al conocer el resultado final, manifestaron haber experimentado una mezcla de sorpresa, alegría y satisfacción por el esfuerzo realizado durante meses. "Literalmente nos quedamos en shock; un sentimiento de alivio al mismo tiempo de una felicidad y de gozo indescriptible. Todo lo preparado tres meses atrás valió la pena".

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